Friday, November 30, 2012
Aquiles Julián: "Mujer que llamo Laura"
"Tú eras La Mujer; no una mujer: La Mujer. Buscaba tu nombre, tu transparencia, sobre otros nombres, en la opacidad de cuerpos que se abandonan de manera torpe al ejercicio del amor. Perseguía tu fulgor. Otras manos que no eran las tuyas remedaban malamente artimañas que sólo en ti eran posibles. Por tu nombre pasaron algunas mujeres, pero en ninguna pude hallarte. Siempre volvía a ti, retornaba al oficio de capturar ese instante irrepetible en que te entregas. Cazador furtivo de tu imagen, paralizo el único segundo, fijo la brevedad en que te dejas poseer. Me hago único en ti; suspendo el transcurrir de la vida, desdibujo el mundo y sólo tú y yo conservamos perfiles y contornos; desmantelo la ciudad y sobre los escombros de edificios, anuncios, bisuterías, vallas, tramos, cables, mercaderías y escaparates destrozados permanecemos nosotros dos, sobrevivimos para reconstruirlo todo, para repoblar, para fundar de nuevo".
Monday, November 12, 2012
Antonio José Ponte: "Un arte de hacer ruinas"
"De no salir inmediatamente, tendría que reconocer que allí existía una ciudad muy parecida a la de arriba. Tan parecida que habría sido planeada por quienes propiciaban los derrumbes. Y frente a un edificio al que le faltaba una de sus paredes, comprendí que esa pared, en pie aún en el mundo de arriba, no demoraría en llegarle".
Monday, November 5, 2012
Ricardo Piglia: "Pequeño proyecto de una ciudad futura"
"La ciudad estaba ahí, como fuera del tiempo. Tenía un centro pero no tenía fin. En ciertas zonas de las afueras, casi en el borde, empezaban las ruinas. En los confines, del otro lado, fluía el río que llevaba al delta y a las islas. En una de esas islas, una tarde, alguien había imaginado un islote infectado de ciénagas donde las mareas ponían periódicamente en marcha el mecanismo del recuerdo. Al este, cerca de las avenidas centrales, se alzaba el hospital, con las paredes de azulejos blancos, en el que una mujer iba a morir. En el oeste, cerca del Parque Rivadavia, se extendía, calmo, el barrio de Flores, con sus jardines y sus paredes encristaladas y al fondo de una calle empedrada, nítida en la quietud del suburbio, se veía la casa de la calle Bacacay y en lo alto, visible apenas en la visibilidad extrema del mundo, la luz roja del laboratorio del fotógrafo titilando en la noche".
Monday, October 29, 2012
Angélica Gorodischer: Acerca de ciudades que crecen descontroladamente
"Dijo el narrador: —Con muchos nombres la llamaron y muchos orígenes le pretendieron y todo era mentira. Los nombres, porque no fueron más que invenciones de hombrecitos oscuros, ambiciosos y rastreros, que lo único que querían era ascender un escalón más en una miserable repartición oficial o conseguir un lugar entre los adulones de palacio o un poco de dinero extra para satisfacer alguna pequeña vanidad. Los orígenes, porque también fueron trabajosos artificios maquinados para incluir algún personaje influyente en la genealogía de un héroe que la habría fundado en un rapto de locura divina. Faro del Desierto la llamaron, y también Joya del Norte. Estrella, Madre, Guía, Cuna, todas esas palabras que, como verán ustedes, están estrechamente relacionadas, se le aplicaron en designaciones vanidosas y huecas".
Wednesday, October 10, 2012
Guillermo Cabrera Infante: Ella cantaba boleros
"Y el efecto total era de una belleza tan distinta, tan horrible, tan nueva que lamenté no haber llevado la cámara para haber retratado aquel elefante que bailaba ballet, aquel hipopótamo en punta, aquel edificio movido por la música, y le dije a Irenita, antes de preguntarle el nombre, interrumpiéndome cuando preguntaba el nombre, al preguntarle el nombre, Es la salvaje belleza de la vida, sin que me oyera naturalmente, sin que me entendiera si me había oído, naturalmente y le dije, le pregunté, le dije, Quién es, tú".
Friday, September 28, 2012
Carlos Fuentes: La región más transparente
"Es lluvia de ciudad contagiada de olores. Mancha las paredes. No se mete en la tierra. Lluvia mineral, el desconcierto de cabezas bajas, sumisas al lívido timbal del cielo, cabezas gachas, mojadas de lluvia y vaselina. Surtidores del cielo mexicano: esperando en silencio desesperado, esperando junto a los muros, como los condenados junto al paredón: la fusilada que no llega, los cuerpos enjutos y grasosos junto a la lluvia, disueltos en el vaho de gasolina y asfalto, momias de un minuto junto a la lluvia. Bajo la lluvia: los letreros despintados, el bostezo de las piedras, la ciudad como una nube tullida, olores viejos de piel y vello, de gernachas y toldos verdes, mínimo murmullo de ruedas, chisguetes de canciones: el cielo se abría sin otorgar, el cemento y los mexicanos no pedían: que luchen lluvia y polvo, que se muerdan viento y rostros, que se espere pegado a las paredes ensopado, los bigotes lacios, los ojos vidriosos, los pies húmedos, comprimido en su carne espesa, maloliente insano, plagado de cataratas y forúnculos, dormido en los nichos como ídolo eterno, de cuclillas junto a los muros acribillados de la soledad, escarbando en la basura lago que roer, que se espere raza de murciélagos. Que se espere allí: mas cerca del origen húmedo, mas cerca de los rincones: lluvia en los rincones, toses pequeñas y huecas ¿que se abrazaran juntos bajo la lluvia? Un abrazo de todos cuando los perfiles del firmamento negro dicen tú aquí, ellos allá".
Sunday, September 16, 2012
Julio Cortázar: Rayuela
"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts; a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico".
Monday, September 10, 2012
Jorge Luis Borges: "El Sur"
El hombre que desembarcó en Buenos Aires en 1871 se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la Iglesia evangélica; en 1939, uno de sus nietos, Juan Dahlmann, era secretario de una biblioteca municipal en la calle Córdoba y se sentía hondamente argentino. Su abuelo materno había sido aquel Francisco Flores, del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires, lanceado por indios de Catriel: en la discordia de sus dos linajes, Juan Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre germánica) eligió el de ese antepasado romántico, o de muerte romántica.
Wednesday, August 29, 2012
Subscribe to:
Posts (Atom)








